Bienvenid@!
Este Blog del Centro Cultural Fortunato Lacamera, surge impulsado por la voluntad de abrir un nuevo canal de comunicación con la comunidad. Es que la gratificante y movilizadora experiencia de participar en un Centro Cultural Barrial dibuja en el horizonte del vecino un inagotable campo creativo. Visto desde la perspectiva individual, un niño trasponiendo una vez más al día la puerta de la escuela, un joven practicando los pasos de esa melodía que a diario escucha en su casa, un adulto sintiendo que al dejar la oficina, la fábrica o su tarea diaria le falta todavía la parte seguramente más sustanciosa del día, asistir a su taller en el Centro Cultural, o un adulto mayor que ha comprobado cabalmente que nunca es tarde para empezar, para tomar los pinceles, para aprender el "paso básico", para afinar y vocalizar, para salir a escena, o para despuntar aquella "vocación" que fue quedando a lo largo de la vida para mejor oportunidad o para descubrir en nosotros mismos una vena artística que nunca hubiéramos imaginado.La cultura no es un producto elaborado o formateado que se produce en determinado lugar, la cultura es la información, el aprendizaje, la disciplina, el esfuerzo, el goce espiritual, el compromiso con nosotros mismos y nuestra comunidad, todas las acciones que acometemos por encima de los condicionamientos de lo material. Es por todo eso que somos nosotros mismos quienes producimos el hecho cultural y de ahí nuestro aporte al conjunto, a una mejor calidad de vida y al delineado permanente de los perfiles de nuestra identidad latinoamericana.
Equipo de Conducción.
Ver articulo completo en:
http://ccflacamera.blogspot.com/2008/04/viene-de-bienvenid.html
Equipo de Conducción.
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http://ccflacamera.blogspot.com/2008/04/viene-de-bienvenid.html
martes, 3 de marzo de 2009
domingo, 30 de noviembre de 2008
Gacetilla de prensa 3º LLAMADA DE CANDOMBE DE SAN TELMO
3º LLAMADA DE CANDOMBE DE SAN TELMO
El Centro Cultural Fortunato Lacámera, dependiente del Programa Cultural en Barrios de la Dirección General de Promoción Cultural, realizará por tercer año consecutivo la Llamada de Candombe de San Telmo, el próximo sábado 6 de diciembre entre las 16 y las 23 horas, en la calle Defensa –entre Av. Independencia y Av. Caseros-, con entrada libre y gratuita.
La Llamada de candombe de San Telmo es un evento en el que 25 comparsas de candombe con 2 mil artistas, desfilan y tocan sus tambores generando un gran atractivo en el público local y turista. Alrededor de 10 mil espectadores disfrutan de la propuesta de artistas argentinos y uruguayos convocados para la llamada.
Tomando como modelo las tradicionales llamadas de candombe de Montevideo, acontecimiento que marca el calendario cultural del año de esa ciudad, y afianzando los vínculos con la cultura uruguaya, es que el Centro Cultural Fortunato Lacámera organiza por tercer año consecutivo este evento en el que participan comparsas de Montevideo, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Chaco, La Plata, Morón y Lomas de Zamora.
PUNTOS DESTACADOS
• Gran atractivo turístico y cultural
• Gran convocatoria de público, 10.000 espectadores
• 2.000 artistas con vestuarios de gran atracción estética
• 25 comparsas de candombe de primer nivel
• 7 horas de espectáculo consecutivas
• 8 cuadras del barrio de San Telmo (calle Defensa) como escenario
DINÁMICA DEL ESPECTÁCULO
• En el Pasaje San Lorenzo habrá 4 fuegos para el templado de los tambores que comienza a las 15 horas.
• La largada de la llamada se hace de Defensa y Av. Independencia a las 16 horas, cada comparsa tarda aproximadamente una hora en hacer el recorrido completo (8 cuadras). La llegada es en Defensa y Av. Caseros, Parque Lezama.
• El recorrido completo es desde Defensa y Av. Independencia hasta el Parque Lezama.
Como es tradición cada una de las 25 comparsas hace su salida con estandartes, banderas, estrellas, medialunas, escobero, gramillero y mama vieja (personajes típicos del candombe).
PARTICIPAN
Duendes del Parque (Córdoba)
Agrupación Estrella Amarilla (Entre Ríos)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
Tambores Tintos (La Plata)
Minga (La Plata)
Chaguoro (Morón)
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
La Candela de San Telmo (San Telmo)
Irala (Parque Patricios)
Iyá Kereré (Parque Patricios)
Escuela de Candombe Bonga (Barracas)
Guarilo (Lomas de Zamora)
Candombe Vecinal de La Boca (La Boca)
Rataplan (Chacarita)
Kimbara (Almagro)
Ancestral (Montserrat)
Mondongo (Montserrat)
Kumbabantu (Flores)
La Fuerza Candombera (Montevideo)
Zumbaè (Montevideo)
La Chilinga (Saavedra)
Moròn II
Barrio del Tambor (Entre Ríos)
Kilombo 14 (La Plata)
ANTECEDENTES
2006
8 comparsas – 300 artistas – 1.500 espectadores
PARTICIPARON:
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
Escuela de Candombe Bonga (San Telmo)
Irala (Parque Patricios)
Kankalakan (Barracas)
Atalakinbamba (La Boca)
Rataplán (Chacarita)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
2007
22 comparsas – 900 artistas – 8.000 espectadores
PARTICIPARON:
La Chilinga (Saavedra)
Cuerda de Buceo (Montevideo-Uruguay)
Duendes del Parque (Córdoba)
Agrupación Estrella Amarilla (Entre Ríos)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
Tambores Tintos (La Plata)
Minga (La Plata)
Chaguoro (Morón)
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
La Candela de San Telmo (San Telmo)
Irala (Pque. Patricios)
Iyá Kereré (Pque. Patricios)
Esc. de Candombe Bonga (Barracas)
Kankalakan (Barracas)
Atalakinbamba (La Boca)
Candombe Vecinal de La Boca (La Boca)
Rataplán (Chacarita)
Kimbara (Almagro)
Ancestral (Montserrat)
Mondongo (Montserrat)
Kumbabantu (Flores)
SOBRE EL CENTRO CULTURAL FORTUNATO LACÁMERA – SAN TELMO
Av. San Juan 353 / 4361-6823
Abierto de lunes a viernes de 18 a 21hs.
El Centro Cultural Fortunato Lacámera fue inaugurado en 1984 en el barrio de La Boca, pasando a su actual sede en 1985.
Dadas las características, costumbres y tradiciones de la zona, las manifestaciones afrorioplatenses tienen un lugar preponderante en la vida de este espacio, y disciplinas como el tango y el candombe consolidaron su perfil a través de jornadas, clínicas, publicaciones y un archivo bibliográfico especializado en cultura e historia de la población africana del Río de la Plata.
Entre otras actividades, el Centro Cultural Fortunato Lacámera ofrece anualmente las instancias del Campeonato Metropolitano de Baile de Tango, la Llamada de Candombe, peñas folklóricas, cafés literarios, ciclos de cine al aire libre.
Mas información al
4323-9400 int: 2765 o en www.buenosaires.gov.ar
El Centro Cultural Fortunato Lacámera, dependiente del Programa Cultural en Barrios de la Dirección General de Promoción Cultural, realizará por tercer año consecutivo la Llamada de Candombe de San Telmo, el próximo sábado 6 de diciembre entre las 16 y las 23 horas, en la calle Defensa –entre Av. Independencia y Av. Caseros-, con entrada libre y gratuita.
La Llamada de candombe de San Telmo es un evento en el que 25 comparsas de candombe con 2 mil artistas, desfilan y tocan sus tambores generando un gran atractivo en el público local y turista. Alrededor de 10 mil espectadores disfrutan de la propuesta de artistas argentinos y uruguayos convocados para la llamada.
Tomando como modelo las tradicionales llamadas de candombe de Montevideo, acontecimiento que marca el calendario cultural del año de esa ciudad, y afianzando los vínculos con la cultura uruguaya, es que el Centro Cultural Fortunato Lacámera organiza por tercer año consecutivo este evento en el que participan comparsas de Montevideo, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Chaco, La Plata, Morón y Lomas de Zamora.
PUNTOS DESTACADOS
• Gran atractivo turístico y cultural
• Gran convocatoria de público, 10.000 espectadores
• 2.000 artistas con vestuarios de gran atracción estética
• 25 comparsas de candombe de primer nivel
• 7 horas de espectáculo consecutivas
• 8 cuadras del barrio de San Telmo (calle Defensa) como escenario
DINÁMICA DEL ESPECTÁCULO
• En el Pasaje San Lorenzo habrá 4 fuegos para el templado de los tambores que comienza a las 15 horas.
• La largada de la llamada se hace de Defensa y Av. Independencia a las 16 horas, cada comparsa tarda aproximadamente una hora en hacer el recorrido completo (8 cuadras). La llegada es en Defensa y Av. Caseros, Parque Lezama.
• El recorrido completo es desde Defensa y Av. Independencia hasta el Parque Lezama.
Como es tradición cada una de las 25 comparsas hace su salida con estandartes, banderas, estrellas, medialunas, escobero, gramillero y mama vieja (personajes típicos del candombe).
PARTICIPAN
Duendes del Parque (Córdoba)
Agrupación Estrella Amarilla (Entre Ríos)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
Tambores Tintos (La Plata)
Minga (La Plata)
Chaguoro (Morón)
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
La Candela de San Telmo (San Telmo)
Irala (Parque Patricios)
Iyá Kereré (Parque Patricios)
Escuela de Candombe Bonga (Barracas)
Guarilo (Lomas de Zamora)
Candombe Vecinal de La Boca (La Boca)
Rataplan (Chacarita)
Kimbara (Almagro)
Ancestral (Montserrat)
Mondongo (Montserrat)
Kumbabantu (Flores)
La Fuerza Candombera (Montevideo)
Zumbaè (Montevideo)
La Chilinga (Saavedra)
Moròn II
Barrio del Tambor (Entre Ríos)
Kilombo 14 (La Plata)
ANTECEDENTES
2006
8 comparsas – 300 artistas – 1.500 espectadores
PARTICIPARON:
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
Escuela de Candombe Bonga (San Telmo)
Irala (Parque Patricios)
Kankalakan (Barracas)
Atalakinbamba (La Boca)
Rataplán (Chacarita)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
2007
22 comparsas – 900 artistas – 8.000 espectadores
PARTICIPARON:
La Chilinga (Saavedra)
Cuerda de Buceo (Montevideo-Uruguay)
Duendes del Parque (Córdoba)
Agrupación Estrella Amarilla (Entre Ríos)
Lonjas 932 (La Plata)
La Cuerda La Plata (La Plata)
Tambores Tintos (La Plata)
Minga (La Plata)
Chaguoro (Morón)
Lonjas de San Telmo (San Telmo)
La Candela de San Telmo (San Telmo)
Irala (Pque. Patricios)
Iyá Kereré (Pque. Patricios)
Esc. de Candombe Bonga (Barracas)
Kankalakan (Barracas)
Atalakinbamba (La Boca)
Candombe Vecinal de La Boca (La Boca)
Rataplán (Chacarita)
Kimbara (Almagro)
Ancestral (Montserrat)
Mondongo (Montserrat)
Kumbabantu (Flores)
SOBRE EL CENTRO CULTURAL FORTUNATO LACÁMERA – SAN TELMO
Av. San Juan 353 / 4361-6823
Abierto de lunes a viernes de 18 a 21hs.
El Centro Cultural Fortunato Lacámera fue inaugurado en 1984 en el barrio de La Boca, pasando a su actual sede en 1985.
Dadas las características, costumbres y tradiciones de la zona, las manifestaciones afrorioplatenses tienen un lugar preponderante en la vida de este espacio, y disciplinas como el tango y el candombe consolidaron su perfil a través de jornadas, clínicas, publicaciones y un archivo bibliográfico especializado en cultura e historia de la población africana del Río de la Plata.
Entre otras actividades, el Centro Cultural Fortunato Lacámera ofrece anualmente las instancias del Campeonato Metropolitano de Baile de Tango, la Llamada de Candombe, peñas folklóricas, cafés literarios, ciclos de cine al aire libre.
Mas información al
4323-9400 int: 2765 o en www.buenosaires.gov.ar
sábado, 18 de octubre de 2008
viernes, 17 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
miércoles, 15 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
domingo, 12 de octubre de 2008
Elección de la Imagen de la 3er llamada de Candombe!!!
Vota la imagen que va a representar la 3er llamada de candombe de San Telmo
enviando un mail a: ccflacamera@yahoo.com.ar
Imagen 1
Imagen 2
Imagen 3
Podes enviarnos tu propuesta.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Taller de Cuento
ENSUEÑO DEL NO VACIO
“Desperté e intuí que no
había pasado un día”.
La mujer astral
... Sí, el escepticismo nos llevó a desdeñar las advertencias de la mujer astral, la de los cabellos de flama, cuando por primera vez tuvo sueños nocturnos.
--- En mitad de este sueño desperté de repente, temblando, abrazada a mí misma. Mas sólo desperté para adquirir el convencimiento de que estaba soñando...
De haber estado atentos a esos sueños llenos de presagios, esto no hubiera ocurrido.
---... Tal vez, esa noche que me rodeaba, había sido creada; tal vez yo misma la imaginé, la aumenté. Mas era preciso que soñando siguiera, so pena de sucumbir, como una especie de sonámbulo que vuelve del otro lado y necesita seguir soñando para no desplomarse.
Es por eso que ahora estoy aquí montando estas extrañas escaleras de metal que me devuelven en contra de mi voluntad a espacios iguales a los anteriores.
En sus visiones nos hablaba de un eclipse del tiempo, donde en un cielo despejado se veía a la luna rodeada de un triple halo:
“El primero era de un color amarillo”.
“El segundo era verde oscuro”.
“El tercero era como una humareda gris”.
Hubo que verla el séptimo día, del séptimo mes, trepando la colina de las siete grutas, donde las ancianas sibilas develarían a través de su boca las visiones.
Hubo que verlas encaramadas sobre el trípode profético, desplegando con sus tortuosas y arrugadas manos las tablas astrológicas, pariendo las profecías:
“Sobrevendrá un tiempo... Los Patriarcas han de disparar sus herméticos discursos adormecedores y aún, cuando hablaren de paz y seguridad, sobrevendrá de repente la ruina.
Los guardianes han de tomar por asalto el vacío. En su lugar, erigirán enormes pabellones repletos de abalorios.
Se domesticarán a las gentes que sin poder pensar, como en sueños, posarán sus miradas sobre todas las cosas buscando una facilidad momentánea, extremada sobre todo lo que les ofrecen.
Renunciando a la imaginación le darán la espalda a los bosques, a los mares; olvidarán sus lecturas, sus viejas luchas. Todo se quedará quieto como sin tiempo”.
Hubo que ver, cuando ese día del que ya nadie recuerda su color llegó, cómo con indiferencia nos encogimos de hombros, volteando nuestras cabezas.
Hubo que ver, entre el polvo de los escombros, desaparecían los antiguos lugares que solíamos frecuentar en compañía de nuestros amigos, olvidando nuestras charlas llenas de ideales... ¿Cómo juzgar el miedo de los que nos dejamos vencer? Si en vez de modernos San Jorges, que hiriéramos el tiempo fatal, nos quedamos fascinados por el asombro al descubrir en su lugar desmesurados edificios, como murallas; oníricos almacenes de ramos generales invitándonos libremente a entrar.
Ya nada queda por hacer, si es que algo quedaba por hacer.
Sin moverme desciendo por peldaños hechos de aire, contemplo seres de rostros iguales deambulando por los pasillos, deteniéndose frente a los escaparates repletos de abalorios para un uso futuro con los ojos llenos de vértigo.
Asusta saber que no ha de hallarse una salida.
Mis ojos giran erráticos en sus cuencas, sin finalidad, por estos corredores de espacios indecisos y me pierdo en galerías transparentes.
Los colosales ventanales espejados devuelven la abominable faz de un cíclope. Abajo, una ciudad sin arrabales.
La aurora descubre en los umbrales niños dormidos con los puños apretados.
González Carlos
“Desperté e intuí que no
había pasado un día”.
La mujer astral
... Sí, el escepticismo nos llevó a desdeñar las advertencias de la mujer astral, la de los cabellos de flama, cuando por primera vez tuvo sueños nocturnos.
--- En mitad de este sueño desperté de repente, temblando, abrazada a mí misma. Mas sólo desperté para adquirir el convencimiento de que estaba soñando...
De haber estado atentos a esos sueños llenos de presagios, esto no hubiera ocurrido.
---... Tal vez, esa noche que me rodeaba, había sido creada; tal vez yo misma la imaginé, la aumenté. Mas era preciso que soñando siguiera, so pena de sucumbir, como una especie de sonámbulo que vuelve del otro lado y necesita seguir soñando para no desplomarse.
Es por eso que ahora estoy aquí montando estas extrañas escaleras de metal que me devuelven en contra de mi voluntad a espacios iguales a los anteriores.
En sus visiones nos hablaba de un eclipse del tiempo, donde en un cielo despejado se veía a la luna rodeada de un triple halo:
“El primero era de un color amarillo”.
“El segundo era verde oscuro”.
“El tercero era como una humareda gris”.
Hubo que verla el séptimo día, del séptimo mes, trepando la colina de las siete grutas, donde las ancianas sibilas develarían a través de su boca las visiones.
Hubo que verlas encaramadas sobre el trípode profético, desplegando con sus tortuosas y arrugadas manos las tablas astrológicas, pariendo las profecías:
“Sobrevendrá un tiempo... Los Patriarcas han de disparar sus herméticos discursos adormecedores y aún, cuando hablaren de paz y seguridad, sobrevendrá de repente la ruina.
Los guardianes han de tomar por asalto el vacío. En su lugar, erigirán enormes pabellones repletos de abalorios.
Se domesticarán a las gentes que sin poder pensar, como en sueños, posarán sus miradas sobre todas las cosas buscando una facilidad momentánea, extremada sobre todo lo que les ofrecen.
Renunciando a la imaginación le darán la espalda a los bosques, a los mares; olvidarán sus lecturas, sus viejas luchas. Todo se quedará quieto como sin tiempo”.
Hubo que ver, cuando ese día del que ya nadie recuerda su color llegó, cómo con indiferencia nos encogimos de hombros, volteando nuestras cabezas.
Hubo que ver, entre el polvo de los escombros, desaparecían los antiguos lugares que solíamos frecuentar en compañía de nuestros amigos, olvidando nuestras charlas llenas de ideales... ¿Cómo juzgar el miedo de los que nos dejamos vencer? Si en vez de modernos San Jorges, que hiriéramos el tiempo fatal, nos quedamos fascinados por el asombro al descubrir en su lugar desmesurados edificios, como murallas; oníricos almacenes de ramos generales invitándonos libremente a entrar.
Ya nada queda por hacer, si es que algo quedaba por hacer.
Sin moverme desciendo por peldaños hechos de aire, contemplo seres de rostros iguales deambulando por los pasillos, deteniéndose frente a los escaparates repletos de abalorios para un uso futuro con los ojos llenos de vértigo.
Asusta saber que no ha de hallarse una salida.
Mis ojos giran erráticos en sus cuencas, sin finalidad, por estos corredores de espacios indecisos y me pierdo en galerías transparentes.
Los colosales ventanales espejados devuelven la abominable faz de un cíclope. Abajo, una ciudad sin arrabales.
La aurora descubre en los umbrales niños dormidos con los puños apretados.
González Carlos
sábado, 23 de agosto de 2008
Inscripción para la 3ra. Llamada de Candombe en San Telmo
Se abre la inscripción a la "3ra Llamada deCandombe en San Telmo", a realizarse el 6 de Diciembre del 2008, como los últimos años, el primer fin de semana de diciembre.En esta ocasión, después de varias reuniones con las comparsas, se estableció para lograr una amplia participación e inclusión, dos grupos paradesfilar, el 1er grupo esta destinado a las comparsas en formación, y el segundo a las comparsas formadas como tal; para esos grupos se definió por consenso, como debe formar una comparsa de candombe:
(como minino)
- 1 Estandarte
- 1 Bandera
- 1 Media luna
- 1 Estrella
- Mamá Vieja
- Gramillero
- Bailarinas (min.4)
- Tambores (min.15)
- Un vestuario que unifique y represente a la comparsa.
- Escobero (no es excluyente)
lunes, 18 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
lunes, 11 de agosto de 2008
sábado, 9 de agosto de 2008
viernes, 8 de agosto de 2008
jueves, 24 de julio de 2008
Actividad Especial de Vacaciones de Invierno
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Taller de cine y pensamiento - Proyección especial
El próximo lunes a las 18:00 en la Biblioteca Kierkegaard (Carlos Calvo 257) proyectaremos la obra maestra de Luchino Visconti, Muerte en Venecia. Coordina el debate: Oscar A. Cuervo. Entrada libre y gratuita.
El próximo lunes a las 18:00 en la Biblioteca Kierkegaard (Carlos Calvo 257) proyectaremos la obra maestra de Luchino Visconti, Muerte en Venecia. Coordina el debate: Oscar A. Cuervo. Entrada libre y gratuita.
Visconti tenía conciencia de ser parte de una especie que desaparece y eso se refleja en sus películas, al mismo tiempo que su comprensión por la inevitabilidad y hasta la justicia de esa pérdida.El cine le debe demasiado al más auténtico aristócrata de su historia: ese proceso de extinción individual y de clase que sintió en carne propia lo empujó a rallentar el tempo cinematográfico, a desligarlo de los mandatos del entretenimiento. Nadie antes que él se animó a filmar la decadencia en tiempo real; y nadie después lo supo hacer mejor. El moroso recorrido de la cámara por los ambientes del hotel Lido y por las playas y callecitas de una Venecia en lenta descomposición, el atrozmente bello y fúnebre atardecer del final de Muerte en Venecia, ya había sido anticipado por la mórbida dejadez de la orgía de los SA en La caída de los dioses y fue potenciada después por una escena casi gemela en la nocturna y húmeda Ludwig, una de sus películas menos comprendidas y quizá su obra maestra. El tiempo de ese decaer tiene una soberanía que se impone sobre los dictados del relato: la experiencia de la demora como nadie antes se había atrevido a filmarla es su aporte crucial al realismo en el cine.Pero si se quiere encontrar una clave permanente en la obra de este director que se movió entre los sencillos pescadores de La terra trema y la exangüe aristocracia de Ludwig, quizá haya que buscar por el lado de Eros. Lo que le confiere a su obra una tensión irresistible es el estar atravesada por esas miradas deseantes que desconocen las barreras sociales y los códigos culturales: desde el arrasador deseo de los adúlteros en Ossessione, hasta la atracción sin nombre del maduro von Aschenbach por el casi niño Tadzio, siempre es un cruce de miradas entre dos que no deberían mirarse.
martes, 15 de julio de 2008
viernes, 11 de julio de 2008
miércoles, 9 de julio de 2008
jueves, 26 de junio de 2008
Taller de Cuento
ESOS QUE ANDAN JUSTO AHÍ
Me desperté, como quien sale de un mal sueño, en la cama de una clínica, o por lo menos eso fue lo que me dijeron. El informe del médico, escueto, directo, decía que la bala había atravesado el tórax y se había alojado a milímetros del corazón, que la sacaron y que ya estaba dado de alta.
__ ¿Estoy curado? __ pregunté.
__ Se puede ir __ me dijo.
__ ¿Y el agujero?
__ Se va a reconstituir.
¿A qué se refería con “se va a reconstituir”? ¿El agujero se iba a reconstituir? ¿yo me iba a reconstituir?
__ Negra, sacame de este lugar de mierda.
__ Quedate tranquilo, Jorge. El médico dijo…
__ ¿Qué dijo el médico? No dijo nada. “Se puede ir” me dijo.
Acostado y con demasiado tiempo para pensar, el primer día dormitaba de a ratos. Miles de ojos se turnaban para espiar por el agujero. Alguno aventuraba un dedo, sabían que si hacían un poco de fuerza podrían entrar.
¡Hijos de puta! Gritaba.
__ Jorge, ¿qué pasa? __ la negra corriendo.
__ Nada, Negra, nada.
¿Nada? Siempre fueron iguales, asechando en las sombras ¡Mal paridos! Nunca me quebré, pero ahora tienen por donde entrarme: un puto agujero a milímetros del corazón.
Tantos años de lucha y que ahora se te puedan meter en los sueños, donde es imposible pelearles.
No quise volver a dormir, hacía fuerza.
__ Negra, traeme café.
__ No, Jorge, no te quiero ver así, ¿eh? El médico dijo que con el tiempo…
__ ¡Van a entrarme, Negra, ¿no te das cuenta?!
Resistí.
A la mañana siguiente vino Ale con mi nieto.
__ Este pibe sí que me puede, ¿eh?
__ Nana, nana __ decía y quería meter el dedo en la venda.
__ ¡Salga de ahí! __ le grité. Se puso a llorar.
__ Dale, Viejo __ me dijo Ale __, siempre igual vos.
__ No, siempre igual no, tengo un agujero a milímetros del corazón. ¿entendés?
__ Tenemos que agradecer que estés vivo.
Agradecer… Ale no iba a entender, yo no lo entendía. Nunca fui un hombre miedoso y ahora un nene amagando tocar ese agujero y casi me meo encima.
Los días siguientes fueron peores que los anteriores: la Negra tratando de cuidarme y yo de no dormirme.
Me mudé a la piecita de soltero de Ale. Por supuesto no reciba visitas, sólo a la Negra y a mi hijo y últimamente nada más que para traerme la comida.
La herida fue cicatrizando pero alrededor del agujero, es decir: el agujero seguía ahí, consolidándose, mostrándome que no iba a dejar de ser un agujero. Decidí dejar de ir al médico y de hacer las curaciones.
Llevaba cuatro días despierto. Sentí un cosquilleo en el agujero, saque la venda que a esa altura estaba al pedo. Venía retorciéndose despacio, como reconociendo el terreno, reptando. Asomó la… ¿cabeza? No sé, la parte de adelante. Pensé: ¿Qué hago? Entonces me di cuenta: era un sentimiento que se estaba escapando. Lo empujé con el dedo tratando que volviera a su lugar , pero se enrollaba y no retrocedía. Siguió tratando de escapar, antes de que saliera de mi tórax, como algo maquinal, lo agarré y me lo tragué.
Me quedé más tranquilo, tanto que me dormí profundamente.
__ Es por acá __ creo que escuché decir como en un eco. Pero el sueño era más fuerte y no había caso, ya estaban adentro.
Cuando me desperté no sentía grandes cambios más allá de la presencia. Me di cuenta a la noche, cuando no había ruidos, se hablaban entre ellos.
Mirá vos le entramos. A ver si duro por como fuera.
Se oía entrecortado, pero sabía lo que buscaban.
¡Asesi , tanta muerta. Te el cora , si que tenés.
Me levanté, prendí la tele. La Negra dormía. Miré por el agujero en el espejo. ¡Dos sentimientos juntos! Uno atrás del otro, casi pegados. El corazón, ese que estaba a milímetros del agujero, me latía en una forma desmesurada. Esos sucios ahí adentro se iban a dar cuenta. Abrí el botiquín, no tuve mejor idea que ahogar los sentimientos en alcohol (no me ardió), se retorcieron hasta quedar duros. Me di cuenta de que era el trabajo de esos… bien muertos estaban: ¡Me sacaban los sentimientos! Pero no iban a poder, los iba a vigilar día y noche.
Ale vino a la tarde, seguro lo llamó la Negra. No lo dejé entrar, nadie más iba a entrar. No insistieron mucho. Le empecé a rechazar la comida a la Negra, no les iba a dar de comer a esos mugrosos, yo sabía cómo tratarlos. Esa noche otra vez, con el silencio, empezaron a hablar:
Vas cárcel ¡Hi puta!
__ Los estoy escuchando. ¿Cárcel? ¿Qué cárcel? Yo salvé a La Patria, basuras, la salvé de ustedes. La historia se va a encargar de ponerme en el lugar que me merezco. Una estatua, al lado de la de San Martín, eso me van a hacer.
pagar crímenes, nocida! ¡Gen carce…
__ ¡Basta, hijos de puta!
Puse un tapón en el agujero, ¿cómo no se me ocurrió antes?
Fueron los mejores días, hasta tuve ganas de salir de la pieza. Pero al querer levantarme las piernas no me respondían, debería ser la debilidad. De cualquier modo no les iba a dar de comer. Como pude salí, la Negra no estaba, había dejado una nota, boludeces de mujeres. Las lacras no hablaban o yo no los escuchaba. Lo único que sentía era sed, cansancio, dolor en los ojos y una picazón en el agujero, seguramente los sentimientos andaban dando vueltas.
Alrededor del tapón comenzó a salir un líquido blancuzco Me tenté a sacarlo, aunque… no sé… la cabeza… Había olor a podrido (me hizo acordar al olor del Atlético). No me quedaron dudas de que estaban ahí.
Lo saqué. Se amontonaron, miles de sentimientos tratando de escaparse y esos … gritando: ¡Asesino! __ los oía bien __ ¡Asesino!
__ Ya van a ver.
Transpiraba pero tenía frío. Mi miedo era errarles, la vista… Puse el cañón en el agujero, lo más adentro posible, hasta hacer tope con el tambor.
__ ¡Mugro…!
Cuento de Daniel Bosco.
Me desperté, como quien sale de un mal sueño, en la cama de una clínica, o por lo menos eso fue lo que me dijeron. El informe del médico, escueto, directo, decía que la bala había atravesado el tórax y se había alojado a milímetros del corazón, que la sacaron y que ya estaba dado de alta.
__ ¿Estoy curado? __ pregunté.
__ Se puede ir __ me dijo.
__ ¿Y el agujero?
__ Se va a reconstituir.
¿A qué se refería con “se va a reconstituir”? ¿El agujero se iba a reconstituir? ¿yo me iba a reconstituir?
__ Negra, sacame de este lugar de mierda.
__ Quedate tranquilo, Jorge. El médico dijo…
__ ¿Qué dijo el médico? No dijo nada. “Se puede ir” me dijo.
Acostado y con demasiado tiempo para pensar, el primer día dormitaba de a ratos. Miles de ojos se turnaban para espiar por el agujero. Alguno aventuraba un dedo, sabían que si hacían un poco de fuerza podrían entrar.
¡Hijos de puta! Gritaba.
__ Jorge, ¿qué pasa? __ la negra corriendo.
__ Nada, Negra, nada.
¿Nada? Siempre fueron iguales, asechando en las sombras ¡Mal paridos! Nunca me quebré, pero ahora tienen por donde entrarme: un puto agujero a milímetros del corazón.
Tantos años de lucha y que ahora se te puedan meter en los sueños, donde es imposible pelearles.
No quise volver a dormir, hacía fuerza.
__ Negra, traeme café.
__ No, Jorge, no te quiero ver así, ¿eh? El médico dijo que con el tiempo…
__ ¡Van a entrarme, Negra, ¿no te das cuenta?!
Resistí.
A la mañana siguiente vino Ale con mi nieto.
__ Este pibe sí que me puede, ¿eh?
__ Nana, nana __ decía y quería meter el dedo en la venda.
__ ¡Salga de ahí! __ le grité. Se puso a llorar.
__ Dale, Viejo __ me dijo Ale __, siempre igual vos.
__ No, siempre igual no, tengo un agujero a milímetros del corazón. ¿entendés?
__ Tenemos que agradecer que estés vivo.
Agradecer… Ale no iba a entender, yo no lo entendía. Nunca fui un hombre miedoso y ahora un nene amagando tocar ese agujero y casi me meo encima.
Los días siguientes fueron peores que los anteriores: la Negra tratando de cuidarme y yo de no dormirme.
Me mudé a la piecita de soltero de Ale. Por supuesto no reciba visitas, sólo a la Negra y a mi hijo y últimamente nada más que para traerme la comida.
La herida fue cicatrizando pero alrededor del agujero, es decir: el agujero seguía ahí, consolidándose, mostrándome que no iba a dejar de ser un agujero. Decidí dejar de ir al médico y de hacer las curaciones.
Llevaba cuatro días despierto. Sentí un cosquilleo en el agujero, saque la venda que a esa altura estaba al pedo. Venía retorciéndose despacio, como reconociendo el terreno, reptando. Asomó la… ¿cabeza? No sé, la parte de adelante. Pensé: ¿Qué hago? Entonces me di cuenta: era un sentimiento que se estaba escapando. Lo empujé con el dedo tratando que volviera a su lugar , pero se enrollaba y no retrocedía. Siguió tratando de escapar, antes de que saliera de mi tórax, como algo maquinal, lo agarré y me lo tragué.
Me quedé más tranquilo, tanto que me dormí profundamente.
__ Es por acá __ creo que escuché decir como en un eco. Pero el sueño era más fuerte y no había caso, ya estaban adentro.
Cuando me desperté no sentía grandes cambios más allá de la presencia. Me di cuenta a la noche, cuando no había ruidos, se hablaban entre ellos.
Mirá vos le entramos. A ver si duro por como fuera.
Se oía entrecortado, pero sabía lo que buscaban.
¡Asesi , tanta muerta. Te el cora , si que tenés.
Me levanté, prendí la tele. La Negra dormía. Miré por el agujero en el espejo. ¡Dos sentimientos juntos! Uno atrás del otro, casi pegados. El corazón, ese que estaba a milímetros del agujero, me latía en una forma desmesurada. Esos sucios ahí adentro se iban a dar cuenta. Abrí el botiquín, no tuve mejor idea que ahogar los sentimientos en alcohol (no me ardió), se retorcieron hasta quedar duros. Me di cuenta de que era el trabajo de esos… bien muertos estaban: ¡Me sacaban los sentimientos! Pero no iban a poder, los iba a vigilar día y noche.
Ale vino a la tarde, seguro lo llamó la Negra. No lo dejé entrar, nadie más iba a entrar. No insistieron mucho. Le empecé a rechazar la comida a la Negra, no les iba a dar de comer a esos mugrosos, yo sabía cómo tratarlos. Esa noche otra vez, con el silencio, empezaron a hablar:
Vas cárcel ¡Hi puta!
__ Los estoy escuchando. ¿Cárcel? ¿Qué cárcel? Yo salvé a La Patria, basuras, la salvé de ustedes. La historia se va a encargar de ponerme en el lugar que me merezco. Una estatua, al lado de la de San Martín, eso me van a hacer.
pagar crímenes, nocida! ¡Gen carce…
__ ¡Basta, hijos de puta!
Puse un tapón en el agujero, ¿cómo no se me ocurrió antes?
Fueron los mejores días, hasta tuve ganas de salir de la pieza. Pero al querer levantarme las piernas no me respondían, debería ser la debilidad. De cualquier modo no les iba a dar de comer. Como pude salí, la Negra no estaba, había dejado una nota, boludeces de mujeres. Las lacras no hablaban o yo no los escuchaba. Lo único que sentía era sed, cansancio, dolor en los ojos y una picazón en el agujero, seguramente los sentimientos andaban dando vueltas.
Alrededor del tapón comenzó a salir un líquido blancuzco Me tenté a sacarlo, aunque… no sé… la cabeza… Había olor a podrido (me hizo acordar al olor del Atlético). No me quedaron dudas de que estaban ahí.
Lo saqué. Se amontonaron, miles de sentimientos tratando de escaparse y esos … gritando: ¡Asesino! __ los oía bien __ ¡Asesino!
__ Ya van a ver.
Transpiraba pero tenía frío. Mi miedo era errarles, la vista… Puse el cañón en el agujero, lo más adentro posible, hasta hacer tope con el tambor.
__ ¡Mugro…!
Cuento de Daniel Bosco.
martes, 24 de junio de 2008
Taller de cine y pensamiento, programación.
Taller de cine y pensamiento:
"100 años de cine en 12 películas de ficción"
Coordinado por Oscar Cuervo
Martes 18:00 hs. Centro Cultural Fortunato Lacámera
Drácula (1992) de Francis Ford Coppola
Amanecer (1927) de F. W. Murnau
Yo caminé con un zombie (1943) de Jacques Tourneau
La tierra tiembla (1947) Luchino Visconti
Ugetsu monogatari (Cuentos de la luna pálida de agosto) (1953) de Kenji Mizoguchi
Sed de mal (1958) de Orson Welles
HELP! (1965) de Richard Lester
El romance del Aniceto y la Francisca (1965) de Leonardo Favio
Ultimo tango en París (1973) de Bernardo Bertolucci
Alicia en las ciudades (1974) de Wim Wenders
Madre e hijo (1997) de Aleksander Sokurov
Angeles caídos (1997) de Wong Kar-wai
Al término de cada película haremos un debate; se propondrá a los asistentes que durante la semana posterior a cada proyección vayan elaborando textos escritos analizando las películas y relacionándolas con otras a su elección.
Aunque son todas obras extraordinarias, no se trata de los títulos que habitualmente se citan cuando se quiere condensar toda la historia del cine en unas pocas películas. Es, digamos, un canon alternativo. Procuré incluir films de diversas tendencias, géneros y nacionalidades. En esta lista no se incluyen documentales, dado que más adelante haremos otro ciclo con documentales de todas las épocas y procedencias.
"100 años de cine en 12 películas de ficción"
Coordinado por Oscar Cuervo
Martes 18:00 hs. Centro Cultural Fortunato Lacámera
Drácula (1992) de Francis Ford Coppola
Amanecer (1927) de F. W. Murnau
Yo caminé con un zombie (1943) de Jacques Tourneau
La tierra tiembla (1947) Luchino Visconti
Ugetsu monogatari (Cuentos de la luna pálida de agosto) (1953) de Kenji Mizoguchi
Sed de mal (1958) de Orson Welles
HELP! (1965) de Richard Lester
El romance del Aniceto y la Francisca (1965) de Leonardo Favio
Ultimo tango en París (1973) de Bernardo Bertolucci
Alicia en las ciudades (1974) de Wim Wenders
Madre e hijo (1997) de Aleksander Sokurov
Angeles caídos (1997) de Wong Kar-wai
Al término de cada película haremos un debate; se propondrá a los asistentes que durante la semana posterior a cada proyección vayan elaborando textos escritos analizando las películas y relacionándolas con otras a su elección.
Aunque son todas obras extraordinarias, no se trata de los títulos que habitualmente se citan cuando se quiere condensar toda la historia del cine en unas pocas películas. Es, digamos, un canon alternativo. Procuré incluir films de diversas tendencias, géneros y nacionalidades. En esta lista no se incluyen documentales, dado que más adelante haremos otro ciclo con documentales de todas las épocas y procedencias.
lunes, 9 de junio de 2008
Tercera Llamada de Candombe
Convocatoria a la Tercera Llamada de Candombe de San Telmo
Fecha: 6 de diciembre del 2008
Inscripción de las comparsas: del 18/06/08 al 06/10/08
Requisitos:
· De 20 a 40 Tambores
· 4 Bailarinas/es mínimo
· 1 Estandarte
· 1 Bandera
· 1 Mama vieja
· 1 Gramillero
· Nombrar a 2 responsables (director + 1 delegado)
Enviar solicitud de participación a: ccflacamera@yahoo.com.ar
(Se hara un sorteo entre las comparsas, dando prioridad a las que participaron en las llamadas anteriores)
Enviar email para participar de reunion informativa
a desarrollarse en junio
Organiza:
Centro Cultural Fortunato Lacamera
(Ministerio de Cultura, C.A.B.A.)
Tel.; 4361-6823 (lunes a viernes de 18 a 21 hrs)
15-5644-2231 Liliana
En colaboración con las Lonjas de San Telmo
Fecha: 6 de diciembre del 2008
Inscripción de las comparsas: del 18/06/08 al 06/10/08
Requisitos:
· De 20 a 40 Tambores
· 4 Bailarinas/es mínimo
· 1 Estandarte
· 1 Bandera
· 1 Mama vieja
· 1 Gramillero
· Nombrar a 2 responsables (director + 1 delegado)
Enviar solicitud de participación a: ccflacamera@yahoo.com.ar
(Se hara un sorteo entre las comparsas, dando prioridad a las que participaron en las llamadas anteriores)
Enviar email para participar de reunion informativa
a desarrollarse en junio
Organiza:
Centro Cultural Fortunato Lacamera
(Ministerio de Cultura, C.A.B.A.)
Tel.; 4361-6823 (lunes a viernes de 18 a 21 hrs)
15-5644-2231 Liliana
En colaboración con las Lonjas de San Telmo
Taller de Cuento
CUENTO CAMBIADO
A los dieciocho años, dueña de una belleza luminosa y llena de vida, Leonor tenía una única meta: el matrimonio. Podría haberla alcanzado fácilmente; con sus cualidades atraía a hombres jóvenes y no tan jóvenes por igual. Sin embargo, en aquel pueblo y en aquella época (alrededor de 1950) ser la menor de tres hermanas ofrecía ciertas desventajas.
La primera vez que Leonor habló con su madre sobre un posible candidato - el joven empleado de la farmacia de la esquina – Doña Prudencia puso el grito en el cielo.
–Esto no pede seguir adelante, Leonor. Pensá en Petra y en Federica.
Ellas, ni mira de casarse. Vos podés esperar. No seas egoísta, Leonor.
Así fue como el incipiente noviazgo naufragó.
Poco después, un señor serio y viudo se acercó a la casa Leonor con el propósito de solicitar Doña Prudencia permiso para visitar a la menor de sus hijas formalmente, como novio. Salieron a recibirlo Petra y Federica. Nunca se supo lo que le dijeron. El hecho es que el candidato no atravesó el umbral y se hizo humo. A las protestas y enojos de Leonor, Doña Prudencia respondía: No seas egoísta, Leonor. Pensá en tus hermanas.
Luego se presentó Bruno, aquel muchacho con un tic nervioso que lo obligaba a guiñar el ojo permanentemente. Este simple detalle bastó para que Leonor no lo considerara seriamente entre sus posibles galanes.
–No seas egoísta, Leonor. No lo ahuyentes. Presentáselo a Petra; a ella no le va a importar– le reprochó Doña Prudencia.
Hay que decir que las hermanas de Leonor estaban lejos de ser bonitas. Carecían de gracia, eran oscuras e insignificantes. Petra, además, era de pocas luces y, evidentemente, torpe.
Pero Bruno no cayó en la trampa. Para él era Leonor o ninguna otra. –Será ninguna, entonces– sentenció Doña Prudencia.
El último aspirante en aparecer fue un apuesto subteniente de caballería. Por las tardecitas, montado en un brioso caballo solía hacer “pasadas” llenas de amorosa insinuación frente a la casa de la joven. Iba al trote corto, escoltado por cuatro soldados también a caballo. Leonor los miraba pasar desde la ventana de la sala. Sus hermanas, a empellones, lograron desplazarla de su sitio y fueron ellas las encargadas de sonreírles y saludarlos hasta que ellos también desaparecieron.
Llegó el día en que Leonor no aguantó más. Tenía ya veinticinco años y en el pueblo no quedaban hombres disponibles. Armó la valija le dijo a su madre que se iría al departamento de una amiga que la había precedido en su decisión de mudarse a Buenos Aires.
Al escucharla, Doña Prudencia, bañada en llanto, casi se desmayó. Las hermanas también lloraron y repetían a la par de la madre:
–Note vayas, Leonor. No nos dejes solas. No seas egoísta.
Tantas lágrimas no conmovieron a Leonor. – Ellas son las egoístas –; ellas son malas y envidiosas.
Por fin las estaba viendo como en realidad eran. Hubo un largo silencio preñado de gimoteos. Entonces, Leonor respiró hondo y lentamente soltó el exabrupto liberador: –Váyanse a la mierda– dijo, y abandonó la casa.
En Buenos Aires Leonor trabajó, estudió y convertida en una exitosa empresaria viajó y vivió en otras ciudades del mundo. Se casó dos veces. Sin embargo, no encontró felicidades sus matrimonios.
Una vez muerta su madre, nunca más volvió de visita a su pueblo. Su hermana Petra, después de acompañar y cuidar a Doña Prudencia hasta su última hora, buscó refugio en un convento.
En cuanto a Federica, la mayor, con astucia y tenacidad logró atrapar a un militar retirado. Calvo y de abdomen prominente era, no obstante, el mismo que en su juventud había lucido airoso el uniforme de oficial de caballería. El mismo que, infructuosamente, había intentado conquistar desde la montura a la bella Leonor, la hermana egoísta.
RAQUEL REBECHI
A los dieciocho años, dueña de una belleza luminosa y llena de vida, Leonor tenía una única meta: el matrimonio. Podría haberla alcanzado fácilmente; con sus cualidades atraía a hombres jóvenes y no tan jóvenes por igual. Sin embargo, en aquel pueblo y en aquella época (alrededor de 1950) ser la menor de tres hermanas ofrecía ciertas desventajas.
La primera vez que Leonor habló con su madre sobre un posible candidato - el joven empleado de la farmacia de la esquina – Doña Prudencia puso el grito en el cielo.
–Esto no pede seguir adelante, Leonor. Pensá en Petra y en Federica.
Ellas, ni mira de casarse. Vos podés esperar. No seas egoísta, Leonor.
Así fue como el incipiente noviazgo naufragó.
Poco después, un señor serio y viudo se acercó a la casa Leonor con el propósito de solicitar Doña Prudencia permiso para visitar a la menor de sus hijas formalmente, como novio. Salieron a recibirlo Petra y Federica. Nunca se supo lo que le dijeron. El hecho es que el candidato no atravesó el umbral y se hizo humo. A las protestas y enojos de Leonor, Doña Prudencia respondía: No seas egoísta, Leonor. Pensá en tus hermanas.
Luego se presentó Bruno, aquel muchacho con un tic nervioso que lo obligaba a guiñar el ojo permanentemente. Este simple detalle bastó para que Leonor no lo considerara seriamente entre sus posibles galanes.
–No seas egoísta, Leonor. No lo ahuyentes. Presentáselo a Petra; a ella no le va a importar– le reprochó Doña Prudencia.
Hay que decir que las hermanas de Leonor estaban lejos de ser bonitas. Carecían de gracia, eran oscuras e insignificantes. Petra, además, era de pocas luces y, evidentemente, torpe.
Pero Bruno no cayó en la trampa. Para él era Leonor o ninguna otra. –Será ninguna, entonces– sentenció Doña Prudencia.
El último aspirante en aparecer fue un apuesto subteniente de caballería. Por las tardecitas, montado en un brioso caballo solía hacer “pasadas” llenas de amorosa insinuación frente a la casa de la joven. Iba al trote corto, escoltado por cuatro soldados también a caballo. Leonor los miraba pasar desde la ventana de la sala. Sus hermanas, a empellones, lograron desplazarla de su sitio y fueron ellas las encargadas de sonreírles y saludarlos hasta que ellos también desaparecieron.
Llegó el día en que Leonor no aguantó más. Tenía ya veinticinco años y en el pueblo no quedaban hombres disponibles. Armó la valija le dijo a su madre que se iría al departamento de una amiga que la había precedido en su decisión de mudarse a Buenos Aires.
Al escucharla, Doña Prudencia, bañada en llanto, casi se desmayó. Las hermanas también lloraron y repetían a la par de la madre:
–Note vayas, Leonor. No nos dejes solas. No seas egoísta.
Tantas lágrimas no conmovieron a Leonor. – Ellas son las egoístas –; ellas son malas y envidiosas.
Por fin las estaba viendo como en realidad eran. Hubo un largo silencio preñado de gimoteos. Entonces, Leonor respiró hondo y lentamente soltó el exabrupto liberador: –Váyanse a la mierda– dijo, y abandonó la casa.
En Buenos Aires Leonor trabajó, estudió y convertida en una exitosa empresaria viajó y vivió en otras ciudades del mundo. Se casó dos veces. Sin embargo, no encontró felicidades sus matrimonios.
Una vez muerta su madre, nunca más volvió de visita a su pueblo. Su hermana Petra, después de acompañar y cuidar a Doña Prudencia hasta su última hora, buscó refugio en un convento.
En cuanto a Federica, la mayor, con astucia y tenacidad logró atrapar a un militar retirado. Calvo y de abdomen prominente era, no obstante, el mismo que en su juventud había lucido airoso el uniforme de oficial de caballería. El mismo que, infructuosamente, había intentado conquistar desde la montura a la bella Leonor, la hermana egoísta.
RAQUEL REBECHI
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